Ile Ashé Oya Iyàmí Agbadà ( Ilé wà ti Oya )

Oya

         

Orìsá guerrera y sensual, fuerte e intrépida. Señora y custodia de los vientos, tempestades, rayos y truenos, a quienes manipula sabiamente, cuando con el suave soplido de su brisa, permite volar las simientes hacia tierras fértiles, donde germinarán produciendo nueva vida, que ella ayudará a fertilizar produciendo con el poder de enfriar y calentar con su aire, el proceso de evaporación que le permitirá a la lluvia, regar las simientes para permitir su floración. Cuando sopla su gélido viento, congela las aguas transformándolas en blanco y macizo hielo. Oya es la divinidad capaz de contribuir al natural reciclaje de la renovación constante de la vida.
Dueña y guardián del río Níger - Río Odoya para los Yòrùbá -, que pusieron ese nombre en su honor porque se originó cierta vez, que Oya debió demostrar a los sacerdotes su poderío.
Dicen que molesta por la desconsideración de algunos habitantes que no tomaban en cuenta la gran importancia que ella representaba, decidió mostrar su poderío y soplando fuertemente, dejó un extenso agujero en medio de dos largos montículos de tierra, por donde se esparcían redondeadas piedras de color rojizo. Y con cadenciosos movimiento, danzó en el lugar que se fue llenando con el agua que la copiosa lluvia producida por el òrìsà. Así nació según la historia un extenso río que todos dieron en llamar Odoya, dado que fuera ella quien le diera vida.
Oya es un Òrìsà de naturaleza inquieta y autoritaria, expande su gran energía acompañándose por los vientos que hace circular cadenciosa y sensualmente por todo el espacio. su presencia se siente con un brillo propio que le permite destacarse entre todos los demás Òrìsà femeninos.
Durante su permanencia en la tierra se fue transformando en una mujer curiosa, apasionada y voluptuosa.
Oya además de mujer, amorosa y gentil, supo ser un aliado más en la vida de su pareja y con el compartía alegremente, pesadas tareas y cruentas batallas.
Es un Òrìsà fuerte, firme y tenaz, que no repara en sacrificios y es capaz de trabajar en faenas designadas al hombre si así lo requieren las circunstancias, pero siempre poniendo su sensual toque de femineidad.
Feliz, indomable y maravillosamente creativa, es sumamente fiel, porque no concibe la fidelidad a alguien en particular, sino a sus propias convicciones, por lo tanto, cuando entrega su amor a un hombre, solo se interesa por el. Por eso, sus pasiones son arrebatadoras y sus amores absolutos y fuertes, lo que la hace responsable de las alianzas, uniones y sociedades. Es a ella que en la actualidad, se pide favorecer los pactos y las alianzas matrimoniales.
La exuberante personalidad de Oya hace que no pueda disimular sus estados de ánimo, su felicidad irradia alegría por doquier y en su cólera es capaz de destruir con dureza a cualquier adversario.
Detesta la mentira y puede decirse que es diferente a los demás Òrìsà femeninos por su fuerte y justiciero temperamento, fortaleza y su absoluta necesidad de libertad individual. Al saber de las historias de su vida en la tierra, se puede deducir que Oya es una divinidad libre, fuerte y muy ingenua, dado que su autenticidad no le permite especular o intrigar como por ejemplo lo haría Osun.
Y si bien su casi salvaje independencia la asemejan a una realidad cercana a lo masculino, su sensualidad y femeneidad brotan tan ciertamente como la pasión que la caracteriza haciendo de ella una pareja formidable y deseada.
La continua necesidad de Oya de andar libre y segura por los bosques, la llevó cierto día a encontrarse con el poderoso Osanyin. El òrìsà, como siempre estaba recogiendo las hojas medicinales, que prolijamente guardaba en una calabaza colgada de la punta de una rama y que siempre llevaba consigo. Oya, saludando al gran curador, rogó que le obsequiara alguna de sus hojas a lo que éste se negó. Fastidiada y decidida, Oya agito sus brazos y un viento increíble envolvió el lugar. Las hojas que Osanyin tenía en sus manos, volaron por los aires y todos los Òrìsà, aprovechando la situación, corrieron a tomarlas.

Al grito de Ewèo, Osanyin trataba de recuperar sus plantas medicinales, pero no pudo evitar que parte de ellas cayeran en manos de Oya y los demás Òrìsà, que a partir de ese momento se hicieron dueños del poder de la curación, gracias al atrevimiento de Oya, y las hojas curativas de Osanyin. Si bien Oya comparte las aguas junto a las demás divinidades, su predilección son los montes rocosos con frondosa y espesa vegetación por donde pasen ríos traslúcidos con cascadas fluyendo entre las rocas.
Resulta de cierta historia que cuando la divinidad necesitaba alejarse del bullicio para pensar, solía adentrarse en el bosque y tomando la forma de un enorme búfalo, recorría la inmensa pradera, bañándose en los límpidos ríos que la cruzaban y descansando al pié de algún frondoso y sombreado árbol. Luego, dejaba escondida su piel y regresaba feliz a sus obligaciones.
Cierto día, Ogún decide salir de caza y visualiza a lo lejos un búfalo que con rapidez semejante al relámpago se detiene muy cerca del lugar que el se encontraba. Escondido tras los matorrales, Ogun espera pacientemente para poder cazar a ese poderoso animal, cuando de pronto, paralizado por el asombro, ve que el búfalo, comienza a transformarse en una hermosa joven, que sensual y rítmicamente va hacia la orilla del río sentándose en una rojiza y redondeada piedra a descansar.
La belleza de la mujer, exalta los sentidos del guerrero que acercándose a ella le proclama su amor. La joven, también prendada por la figura varonil, acepta los galanteos, pero antes de partir con el, le suplica que jamás revele su secreto ante nadie. Ogun, promete silencio si ella consiente en ser su esposa. Y así fue que la joven doncella es desposada por primera vez, viviendo y compartiendo con el poderoso Òrìsà su pasión por los caminos, las guerras y la herrería.
Ogun, muy afecto al vino de palmera, una noche se embriaga fuertemente y olvidando la promesa, les cuenta a sus otras mujeres el secreto tan celosamente guardado por Oya. Ella, molesta y herida por la falta de su marido, no logra perdonarlo, y aunque continúa por algún tiempo más a su lado, espera el momento propicio para partir.
La ocasión se presenta cuando cierta vez, Sango, necesitando armas, busca al herrero Ogún para que se las confeccione, y descubre a la hermosa Oya de la cual queda profundamente enamorado. Cuando las miradas de los jóvenes se cruzan, Oya, comprende que ese elegante y atractivo rey sería de ahí en adelante el único y real amor de su vida y decide partir con el.
Del matrimonio con Sàngó nacen nueve hijos que le dan el seudónimo de Iyansa .
La bravura de Oya la convirtió en la favorita de Sàngó. Juntos peleaban guerras, vencían enemigos y se amaban apasionadamente, lo que sin duda molestó mucho a Osun y Oba, las otras dos mujeres del rey Sàngó, que veían en esa aguerrida, desafiante y seductora mujer, una rival de cuidado.
Osun, celosa y molesta, cierto día discute violentamente con Oya que fastidiada, agita sus manos y castiga con un rayo a Osun. Ésta, aterrada corre lo más lejos posible se esconde en un hueco rocoso del río Osogbo. Sango reprende a Oya duramente y ésta muy alterada lo deja plantado yendo a guarecerse al el fondo del océano, junto a Olókun. Sàngó furioso desencadena una tormenta de rayos y truenos por lo que Èsù sabiamente, decide poner punto final a la pelea, y les habla a las dos esposas para que depongan su actitud. Oya, regresa inmediatamente y se convierte así en la favorita del rey. 

IYANSA DEL BALE

                               

OYA-IGBALE U OYA TIMBOA

Oya-gbale es la reina madre y señora de los egun.
Fue su hijo llamado Egungun quien, luego estableciera el llamado culto a Egungun, sociedad que venera a los ancestrales muertos y divinizados. Y en honor a su madre la proclamó reina y señora del bale, siendo Oya la única mujer a la que ese culto reverencia.
Oya-bale es patrona y soberana de los muertos, controlando tanto a los egunes como a los demás habitantes de los planos inferiores.
Custodia la entrada de cementerios, andando por las cercanías, atenta y vigilante a sus puertas. Cuando algo le molesta, su lugar preferido son las altas colinas, desde donde hace soplar sus vientos y destruye cualquier cosa que se le oponga.
Oya igbale, junto con Obaluaiye comparten la posibilidad de interponerse entre el mundo de los seres desencarnados y los hombres. A ellos se les suplica por su intercepción para que interrumpan las demandas de un espíritu o de los ajogun.El ota de Oya es una piedra redondeada y turgente, de color rojizo oscuro y textura suave.
En sus asentamientos son colocados los ornamentos que componen el ase de ésta majestuosa Òrìsà. Alguno de ellos son, Espada curva de cobre, que es su metal predilecto, representando a la que le confeccionara su marido Ogun. Espada en forma de rayo. Èrùkèrè, o patacotó confeccionado con la crin de caballo o buey. Cuernos de búfalo. Corona de cobre repujada y adornada con piedras preciosas y bucios, acompañada por una copa de cristal o metal con incrustaciones de oro.  

CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS REGIDAS POR OYA

El temperamento de las personas regidas por éste Òrìsà es fuerte, aguerrido, perseverante y audaz. Para estas personas resulta fácil destacarse en medio de cualquier grupo, manejan muy bien los contactos sociales y les resulta fácil salir airosos de situaciones difíciles.
Las mujeres, detestan tanto la rutina como los quehaceres domésticos, prefieren aventurarse a lo nuevo, recorrer caminos desconocidos y derrumbar los escollos que se les opongan, con fortaleza y decisión.
Poseen ideales fuertes y arremeten con garra trás su meta, pero así como se entregan enteros por un objetivo, cuando lo dejan de lado, no hay nada que los haga retroceder.
Pueden cambiar su vida sin sentir el más mínimo arrepentimiento, por decisión propia, o debido a un amor apasionado y ardiente que se les cruce en el camino.
Y al ser tan apasionados, sus crisis de cólera o felicidad se les nota, no saben ni quieren reprimir las emociones y se muestran sin hipocresías, tanto sus alegrías como su tristeza.
La franqueza que los caracteriza puede hacerlos parecer autoritarios o atrevidos, pero en realidad son personas francas, autenticas y sumamente sensibles.

Comentarios

desde panama mi hija de 8 años y yo somos hijas de oya antes de que le determinaran su angel ya yo lo sabía a pesar de que no la tengo asentada todavía pero espero y confío en nuestra madre que todo va a ir bien y me dedicare mientras dure mi tiempo en esta vida a respetarla y dar testimonios de su poder

podran ayudarme estoy bastante mal en todo sentido y desorientada soy oya naci 15/6/1960 tengo 22 años en esta bendita religion estoy atascada no se que hacer reconfundida

Pido respeto a nuestras creencias y religion, doy gracias a mi Madre Oya por ser una elegida suya, todos sus hijos somos fuertes guerreros e inteligentes...Gracias madre Oya, cuida y protege a todos mis hermanos de religion. Oya orisha que irradia elegancia, personalidad, sensualidad y fuerza!

ERIKA de venezuela , muy buena y cierta asi somos las hijas de OYA guerreras en todo el sentido de la palabras , detestamos la mentira , fieles y sencibles no le tememos a nada .me siento muy identificada con mi madre OYA .GRACIAS MADRE POR SER UNICA

soy hija de la mae OYA TIMBOA..tengo 46años y 20 de caboquera,hace 2 años que deje de mestruar,tengo una doctrina de mucho rigor,amor,rectidud, solo que en uruguay..nadie (de momento) le da a mi orixa lo que le corresponde,su hija..mi vida es transitada a modo y semejansa de mi orixa,,todo me dura un ratito,,pero siempre quedo sola,,ya no me pesa,es mas despues de un rato de tertulia y reuniones solo me gusta estar en compañia de mis animales,por lo tanto si darle a ella significa que mi situacion se afirma ,,no me niego,si eso nos deja terminar mi vida terrenal de manera armoniosa entre OYA TIMBOA Y YO,,AXE Y BUENOS VIENTOS a todos los hermanos de fe,,DE BUENA FE!!

les cuento que tambien soy hija de oya y quiero compartir con uatedes mi dicha pues al igual q ella yo tengo a mi laso un hilo de shango...

Que bueno que esta creado este web me encanta y me agrado mucho saber de mi madre oya los felicito

linda mi madre :) bueno io no se mucho de esto pero segun mi amiga que preactica la santeria mi madre es oyà linda mujer y linda su historia :)

saludos a todos los orichas y hermanos de la religión esta madre que me escogio la llevo en los huesos en el alma y corazon, son copia fiel y exacta de ella, gracias madre hubiese querido ser orichas desde que naci auque no fue asi ya lo soy, agradesco a todos los santos a mi padre elegua, maferefun a todos los santos y a mi madrina ochun kayonde, la que me abrio los ojos ante tante gente falsa a mi lado dios los cuide

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